Miércoles, 01 Marzo 2017 13:36

Mujeres del mundo, unidas

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Paraná también se sumará al Paro. Basta de violencia. Paraná también se sumará al Paro. Basta de violencia.

El 8 de marzo las mujeres darán lugar a una medida de fuerza mundial en respuesta a una violencia estructural, patriarcal y machista desde lo social, lo legal lo político y lo verbal. El grito unido y solidario también se impone ante las libertades y las vidas truncadas. En Entre Ríos –desde 2007 a la fecha– murieron 81 mujeres víctimas de feminicidios y 17 de feminicidios vinculados. Es decir: 111 niños, niñas y adolescentes padecen la ausencia de su mamá. 

 

Somos mujeres, nos están matando. Y decimos Ni una menos. Pero cada vez son más, las muertas. Los machos asesinos violentos, ni locos ni enfermos, se cobran la vida de víctimas jóvenes, compañeras, lindas, atrevidas, tímidas, simpáticas, ricas, pobres, trabajadoras, estudiantes, travestis, amas de casa, esposas, prostitutas, novias, hijas, madres, hermanas, primas, sobrinas, ahijadas, vecinas, amigas… y la transforman en basura. Las deshacen: no las dejan ser. Quemadas, empaladas, violadas, ahorcadas, ahogadas, degolladas… La lista de crímenes es cruel. Nos quieren muertas. No importa cómo. Lo hicieron con Nair Mostafá, Natalia Mellman, Wanda Taddei, Ángeles Rawson, Melina Romero, Lola Chomnalez, Natalia Rocha, Daiana García, Priscila Hartman, Josefina y Gisela López, Lucía Pérez, Jesica Dos Santos… tantas. Los machos asesinos violentos no tienen nombre. Es tiempo de salir a la calle. Esta vez por nuestras vidas: la mía, la tuya, la de todas. 

 

EN ALERTA. Desde Red de Alerta, su titular, Silvina Calveyra explica que “es necesario empoderarnos como sociedad en un compromiso social fuerte entendiendo que la violencia hacia las mujeres –cuando transgrede la integridad psicofísica, la seguridad y su libertad– es de la vida pública y no privada y todos debemos intervenir para evitar hechos aberrantes”. La fuerza y el carácter de lucha del próximo Paro Internacional de Mujeres está en la efeméride: signo de lucha y resistencia. “Hoy estamos frente a la feminización laboral en un contexto de flexibilización, precarización, terciarización del empleo y por ende pérdida de derechos. La violencia que padecemos en diferentes ámbitos públicos y privados, la discriminación, la explotación, la desaparición y asesinatos de mujeres producto de una violencia devenida de una matriz patriarcal que debemos desconstruir nos da la fuerza para no bajar los brazos y continuar en este camino”, afirma. 

 

8 de marzo de 1908. El 8 de marzo de 1908 murieron carbonizadas 129 obreras textiles neoyorkinas de la fábrica textil Cotton Textile Factory. Habían declarado la huelga demandando mejores salarios, el derecho a unirse a los sindicatos, la reducción de la jornada de trabajo, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil. Los dueños de la fábrica ordenaron encerrar a las trabajadoras forzándolas a permanecer en el local. Les quitaron el derecho a huelga y vivas las quemaron. Las medidas de fuerza: caminar juntas, habrá concentraciones y movilizaciones a las 11 y a las 17 en la Plaza 1° de Mayo de Paraná. Las centrales obreras CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores y CGT adhieren al paro con diferentes modalidades. CTA Autónoma convoca a paro total de actividades. Medida que será notificada a la secretaria de Trabajo, para la cobertura gremial de las trabajadoras. Teniendo en cuenta cada ámbito laboral o territorial podrán desarrollarse en ese marco otras medidas como asambleas en los lugares de trabajo, retención de servicios o acudir al lugar con una escarapela negra o lila en los horarios que consideren cada sector de trabajadoras. Que las mujeres de las tres centrales obreras marchen juntas el 8 de marzo “es una medida que surge en el marco de un pliego de reivindicaciones en un previo acuerdo entre las dos CTA y en unidad de acción con la CGT en un contexto de políticas neoliberales, con recortes presupuestarios para políticas de género, vaciamiento de programas vinculados a prevenir y erradicar la violencia hacia las mujeres; precarización y tercerización laboral, suspensiones y despidos; atacando las paritarias y la negociación colectiva en un contexto de ajuste y de quite de derechos conquistados para lxs trabajadores y los que menos tienen”. 

 

CONSENSO EN LA DIVERSIDAD. La secretaria adjunta de la CTA Entre Ríos sostiene que los consensos también se construyen en la diversidad. “Podemos pensar diferente, podemos tener ideologías diversas, provenir de otros espacios, de doctrinas opuestas, pero lo que nos une es un interés superior: la defensa de los derechos vulnerados de las mujeres. Con ese objetivo común y una mirada amplia podemos caminar juntas, en la búsqueda de la equidad y la igualdad de oportunidades como sujetas de derechos. Lo hacemos desde la necesidad de lograr un fortalecimiento mundial, entendiendo lo que implica la solidaridad de clase, la solidaridad entre y con otras mujeres. Muchas mujeres están atravesando diversas situaciones a lo largo y ancho del mundo frente a una fuerte consolidación machista en un contexto mundial de crisis”, detalla. Bajo el lema “La solidaridad es nuestra arma”, el Paro Internacional de Mujeres, como medida de fuerza común en 37 países, “responde a la violencia estructural, patriarcal y machista que transita lo social, lo legal, lo político, lo verbal, nuestra libertad e integridad física”.

 

MUJERES EN EMERGENCIA. En lo que va del año acontece un feminicidio cada 18 horas. Unas 57 mujeres fueron asesinadas, crímenes de odio por su condición de mujer. En Entre Ríos, acontecieron 81 feminicidios y 17 vinculados de 2007 a 2017. Los datos del Observatorio Red de Alerta de Entre Ríos develan la problemática: un total de 111 niños, niñas y adolescentes padecen la ausencia de su mamá en situaciones de violencia de género. “Las mujeres estamos en emergencia porque nos asesinan por nuestra condición”. Y que el Estado elimine los recursos pertinentes para el abordaje del problema es violencia institucional. Se impone “recuperar el educar como proceso de transformación hacia una educación sexuada justa, rompiendo estructuras y modelos hegemónicos ya que debemos hablar de sexualidad y género en todos los niveles educativos; visibilizando los derechos sexuales”. 

 

Las violencias. “La base de la violencia contra la mujer se encuentra en la desigualdad de las relaciones de poder entre el varón y la mujer, como también en ese marco la discriminación en los ámbitos públicos o privados. La violencia contra la mujer no se limita a lo social, legal, político, moral o verbal, como tampoco a una cultura, región o país. Sino que también atenta contra la libertad y la integridad física”, detalla Calveyra. Y agrega que la “violencia simbólica” se mide a través de patrones estereotipados, mensajes sexistas, valores, íconos o signos donde se transmite y reproduce la dominación, la desigualdad y la discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de las mujeres en la sociedad. 

Para ayudar a comprenderlo, Calveyra cita a Marcela Lagarde en su ensayo “Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia” y muy claramente afirma: “La transmisión y reproducción de la dominación de las mujeres es un elemento constituyente del orden patriarcal y por tanto la violencia simbólica que implica es su necesario complemento. Este orden asegura la supremacía de los hombres y de lo masculino sobre la inferiorización previa de las mujeres y de lo femenino. Es asimismo un orden de dominio de unos hombres sobre otros y de enajenación entre las mujeres”. 

 

RAICES PROFUNDAS DEL PATRIARCADO. “El patriarcado posee profundas raíces, marca fundamentalmente las asimetrías de poder entre varones y mujeres deviniendo de épocas remotas y aún latentes. En su sentido literal significa gobierno de los padres. Históricamente se ha demostrado como una organización social en el que la potestad la posee el varón. Sólo él es el jefe de familia, el dueño del patrimonio del que formaban parte sus hijos, su esposa, los esclavos y sus bienes”. Solidaridad y sororidad “La sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. El feminismo propone que la sororidad trascienda de la solidaridad. La diferencia radica en que la solidaridad implica un intercambio que mantiene las condiciones como están; la sororidad, incluye la modificación de las relaciones entre mujeres. La sororidad se traduce en hermandad, confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento entre mujeres para construir un mundo diferente; percatarse que desde tiempos antiguos hay mujeres que trabajan para lograr relaciones sociales favorables para ellas y para nosotras, recordando siempre que todas somos diversas y diferentes. El apoyo mutuo de las mujeres para lograr el poderío de todas, es “un” camino posible de salida que debe ir acompañado fuertemente de un proceso educativo desde la primera infancia; educación en equidad. La educación de niños, niñas como base de transformación y deconstrucción de esa matriz patriarcal”. 

 

Empoderamiento y compromiso. ¿Por qué y para qué nos cuestan tanto las luchas? Calveyra responde que “nos encontramos frente a una matriz patriarcal naturalizada e institucionalizada en diferentes ámbitos, con diferentes patrones culturales que avalan y promueven la desigualdad en un sistema conveniente al capitalismo salvaje que perpetúa la explotación, discriminación, desaparición y los asesinatos de mujeres adultas, niñas y adolescentes”. Aquí y ahora “vivimos bajo estereotipos de género sexistas, misóginos y machistas, con la educación en base a una masculinidad que propende las desigualdades e inequidades de género como sujetos de derecho que somos mujeres y varones”. 

 

BARRERAS. Aún “persisten las barreras culturales, religiosas, los gobiernos y gobernantes sin perspectiva de género, dando lugar a una tolerancia social a la violencia”. Entonces, “mientras no eliminemos la hegemonía violenta de los varones comunes y corrientes en los espacios, ámbitos públicos y privados, no podremos eliminar las violencias contra las mujeres”. Calveyra habla de “cambios sociales, educativos y jurídicos muy fuertes desde la sociedad en su conjunto, de quienes nos gobiernan y de una justicia con mentalidad de hace un siglo”. Para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres aún falta una decisión política fuerte de los Estados de gobernar con perspectiva de género, lo que permitirá –a través de todos sus poderes– implementar una acción conjunta y coordinada, con presupuestos efectivos y federales para erradicar definitivamente la violencia en todas sus formas y ámbitos. 

 

Mujeres

* Representamos el 60 por ciento de los 550 millones de trabajadores pobres en el mundo –trabajo precarizado– y somos la mayoría en desocupación.

* Nuestro salario es un 30 por ciento menor al de los varones por igual trabajo.

* Padecemos de violencias, abusos, maltratos, moobing y discriminación, sumados a la explotación y opresión.

 

Buscamos denunciar:

* Que el capital explota nuestras economías informales, precarias e intermitentes.

* Que los Estados nacionales y el mercado nos explotan cuando nos endeudan.

* Que los Estados criminalizan nuestros movimientos migratorios.

* Que cobramos menos que los varones y que la brecha salarial llega, en promedio, al 27 por ciento.

* Que no se reconoce que las tareas domésticas y de cuidado son trabajo que no se remunera y suma, al menos, tres horas más a nuestras jornadas laborales.

* Que estas violencias económicas aumentan nuestra vulnerabilidad frente a la violencia machista, abusos sexuales, maltratos cuyos extremos más aberrantes son las violaciones, los feminicidios y la trata de personas.

* Paramos porque nos faltan las víctimas de feminicidio, voces que se apagan violentamente al ritmo escalofriante de una por día sólo en la Argentina. En Entre Ríos desde el 2007 a la fecha nos faltan 81 mujeres víctimas de feminicidios y 17 de feminicidios vinculados.

* Nos faltan las lesbianas y travestis asesinadas por crímenes de odio.

* Nos faltan las presas políticas, las perseguidas, las asesinadas en nuestro territorio latinoamericano por defender la tierra y sus recursos.

* Nos faltan las mujeres encarceladas por delitos menores que criminalizan formas de supervivencia, mientras los crímenes de las corporaciones y el narcotráfico quedan impunes porque benefician al capital.

* Nos faltan las muertas y las presas por abortos inseguros.

* Nos faltan las desaparecidas.

* Nos faltan las explotadas, esclavizadas y tratadas. * Paramos para exigir justicia efectiva. Paramos para exigir condenas efectivas y no medidas de probation o la utilización de juicios abreviados en beneficio de los victimarios en caso de delitos vinculados a la violencia hacia las mujeres.

* Paramos para reclamar el derecho al aborto libre y para que no se obligue a ninguna niña a la maternidad.

* Paramos para hacer visible que mientras las tareas de cuidado no sean una responsabilidad de toda la sociedad nos vemos obligadas a reproducir la explotación clasista y colonial entre mujeres. Para salir a trabajar dependemos de otras mujeres. Para migrar dependemos de otras mujeres.

* Paramos para valorizar el trabajo invisibilizado que hacemos, que construye red, apoyo y estrategias vitales en contextos difíciles y de crisis.

 

La internacionalización

“El 24 de octubre 1975 mujeres islandesas convocaron al primer paro nacional de mujeres. El 3 de octubre de 2016 mujeres polacas realizaron una huelga de un día, paro convocado contra el proyecto de ley que intentaba introducir la penalización del aborto, incluso del aborto espontáneo o del realizado como consecuencia de violación. Así lograron que esa misma semana la ley fuera rechazada por el parlamento de su país. En Argentina, en respuesta a una semana en la que a nivel nacional se perpetraron siete feminicidios se lanzó una convocatoria a paro nacional, concentraciones y movilizaciones, a través de las redes sociales por el colectivo Ni Una Menos, entre otras organizaciones de manera autoconvocada para el 19 de octubre, lo que fue de alto acatamiento; con mujeres vestidas de negro a lo largo de todo el territorio nacional lo que se replicó en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe. El 23 de octubre se desarrolló por segunda vez un paro polaco contra la violencia y la ausencia del Estado en las problemáticas de las mujeres causando la movilización entre las mujeres del mundo del movimiento feminista. Y las mujeres del equipo polaco se pusieron a la tarea de conectarse con movimientos de otros países para organizar una acción conjunta: Corea del Sur, Rusia y luego con Argentina. Así, bajo el nombre Paro Internacional de Mujeres y el lema “Solidaridad es nuestra arma”, se crea el grupo en Facebook donde se suman Irlanda, Israel, Italia con un llamamiento a la huelga traducido a varios idiomas. El 31 de octubre las mujeres polacas se comunicaron con el colectivo Ni Una Menos Argentina invitando a sumarse al paro. Allí, se decidieron dos fechas de acciones colectivas: el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género y el 8 de marzo para el Paro Internacional de Mujeres y se formó un equipo de trabajo internacional. Más tarde se suceden los acontecimientos en los Estados Unidos y la Marcha de las Mujeres a Washington. Otra vez creció la atención internacional acerca de las problemáticas sociales por las que atraviesan las mujeres. El Paro Internacional de Mujeres (PIM) entró en contacto con unas de las organizadoras estadounidenses y el 21 de enero se realizaron en algunos países, las marchas de apoyo”.

 

Países que adhieren al 8M

Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Corea del Sur, Costa Rica, la República Checa, Ecuador, España, Inglaterra, Francia, Guatemala, Honduras, Islandia, Irlanda del Norte, la República de Irlanda, Israel, Italia, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, República Dominicana, Rusia, Salvador, Escocia, Suecia, Togo, Turquía, Uruguay y Estados Unidos.

 

Patriarcado

Gerda Lerner (1986) lo ha definido en sentido amplio, como “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general”. Sus investigaciones se remontan a la Mesopotamia, entre los años 6.000 y 3.000 A.C. “En la sociedad mesopotámica, como en otras partes, el dominio patriarcal sobre la familia adoptó multiplicidad de formas: la autoridad absoluta del hombre sobre los niños, la autoridad sobre la esposa y el concubinato”. Para Audre Lorde (2003) las mujeres están expuestas a distintos grados y tipos de opresión patriarcal, algunas comunes a todas y otras no. En la América conquistada por los españoles, la subordinación de las mujeres se consolida especialmente a través de las Leyes de Partidas, la familia patriarcal y la influencia y poder de la iglesia católica, continuándose en las leyes de los Estados–Nación que se van constituyendo a lo largo del siglo XIX. En términos generales el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad de interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.

 

Silvina Calveyra, titular de Red Alerta Entre Ríos

En Entre Ríos –desde 2007 a la fecha– murieron 81 mujeres.

Un total de 111 niños, niñas y adolescentes padecen la ausencia de su mamá en la provincia.

 

 

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