Lunes, 27 Marzo 2017 23:28

Malvinas, el grito silencioso que no las olvida

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Jorge Valentín Benítez, al frente de la Dirección de Veteranos de Guerra de Malvinas en Paraná. Jorge Valentín Benítez, al frente de la Dirección de Veteranos de Guerra de Malvinas en Paraná.

La gesta de Malvinas se renueva todos los días en cada veterano de guerra y sus familias. La lucha no cesa e interpela, a 35 años, aún nutrida de silencios y miradas elocuentes. Malvinas es patria, territorio albiceleste y bandera. Un diálogo necesario con Jorge Valentín Benítez, titular de la Dirección de Veteranos de Guerra de Malvinas de Paraná.

 

La frase “pasado, pisado” claudica ante el recuerdo de Malvinas.

La guerra se hace presente, persiste en la memoria de quienes batallaron el hambre, el frío, un cielo sin luna y sin estrellas.

El tiempo cicatrizó heridas y el dolor fue cubierto por un manto de silencios y miradas que dicen la historia porque la vivieron.

A Jorge Valentín Benítez, director de Veteranos de Guerra de Malvinas de la Municipalidad de Paraná, nadie le contó la historia. La vivió en cuerpo y alma. Un anillo en su mano derecha conserva la silueta de las islas. No es dibujo ni amuleto, es la presencia de quien a los 54 años sueña con volver a la tierra de turba y noche.

Transitar aquel carbón ligero, esponjoso y casi terroso lo marcó.

 

MALVINAS, UN PASADO PERSISTENTE. “Ando, en estos días, pensando en lo que voy a decir en el discurso que no es el primero. Digo, 35 años parece tan lejos, pero fue ayer porque la pelea continúa. Como en toda guerra pasan los años y vas perdiendo soldados. En este tiempo ya han fallecido casi 2.500 veteranos de guerra por distintas causas. Este año fue noticia que en dos meses habían fallecido 25 de los nuestros. Al día de hoy son 32. Hace un año, el 3 de marzo, falleció Cástulo Sisneros; subdirector de esta dirección. Y la lucha continúa pregonando que las islas son nuestras, que no sea en vano los 649, los 300 y pico que están enterrados en Malvinas”, dice Jorge, el hombre con luminosos ojos color turba.

Para Benítez es una satisfacción ser reconocido como veterano de guerra. Y la vida late en sus dos hijos y su nieta.

Tres años atrás, en una escuela de Anacleto Medina Sur, mientras esperaba para entrar a las aulas, la memoria se hizo abrazo. “Una señora mayor nos miraba. Se acercó y me dijo: ¿Usted es veterano de guerra señor? Sí, le digo. ¿Me permite que le dé un abrazo? Sirve en estos tiempos que digan vamos a hablar de Malvinas, que no se olviden”, evocó emocionado.

Benítez fue a Malvinas con el Regimiento IV de Infantería con asiento en Monte Caseros, Corrientes. Nunca volvió, todavía. Sueña con pisar aquel “suelo más querido; de la patria en la extensión”, como reza la marcha que no olvida, ni renuncia, ni perdona. “Este año, a lo mejor se me da volver, porque estamos trabajando para ir con unos compañeros que fueron conmigo a Malvinas hace 35 años atrás. Ahí voy a cerrar el círculo de lo que me falta en la vida”, afirma con visible esperanza.

La guerra, para Benítez, fue ayer. “Llega esta fecha, miro el reloj y me digo: hace 35 años yo estaba haciendo tal cosa, o me pasaba otra”.

 

SOLITARIO. El funcionario conoce que el veterano de guerra es solitario, se encierra en su dormitorio o en el fondo de su casa, va al río, al monte, se refugia muchas veces en el alcohol y el cigarrillo. “Estamos vivos, seguimos peleando sin bajar los brazos”, reafirmó.

La asistencia psicológica no estuvo. Ahora cuentan con tres profesionales psicólogos preparados para la atención del veterano de guerra –hicieron sus tesis sobre el tema– y hoy quienes buscan la atención psicológica son los hijos.

A Benítez la mochila de volver vivo le sirvió. “Siempre digo que cuando se termina el diálogo comienza la guerra. Por eso quiero dialogar, no quiero la violencia que engendra violencia. Sé la locura de las armas”, afirmó convencido.

La pregunta que indaga cuántos ingleses mató, no tiene respuesta. “Lo más cerca que estuve fue a 500 metros en tiro de fal, no sé si se agachaban, caían heridos o muertos: ojalá que no porque es una carga más pesada”.

 

LA INTEMPERIE. “Estábamos lejos de lo que es una guerra. Hice la instrucción en la Mesopotamia, allá en Corrientes: 42 grados a la intemperie, un litro y medio de agua tenía que durar una semana y tenías que higienizarte, lavar utensilios, beber cuando tenías sed, caminar por los pajonales sin hacer ruido, orientarte por las estrellas. Y nos fuimos con la misma ropa, a 3 grados bajo cero, sensación térmica de 15 grados bajo cero. No había un pajonal, ni luna, ni estrellas. Lo que aprendimos acá, allá no nos sirvió. Tuvimos que aprender de nuevo y en la línea de fuego. Muchas fueron muertes inocentes. Yo fui soldado viejo, tenía un año incorporado, pero conmigo fueron chicos que tenían un mes y medio de incorporados a la fuerza y en ese mes y medio lo único que aprendieron es a desfilar con un palito de escoba”, recordó.

En torno a la comida, Jorge explicó que si los ingleses detectaban los ranchos, esas carpas grandes donde estaban los cocineros, se quedaban sin comer ni un pedazo de pan.

La intemperie fue estar mojados, entre el frío y el viento. Se comió hasta cordero crudo, lo que se podía. “Nos acostumbramos y mentalizamos que estábamos en la guerra. Si a mí, muerto de hambre, me traías un bolsón de comida y un arma, elegía el arma porque sabía que con eso iba a vivir”, memoró.

Otro inconveniente fue el casco: “un kilo doscientos gramos de acero en la cabeza, al que una bala lo atraviesa y de nada sirve”. En cambio, los ingleses usaban boina liviana y abrigada. Otra falencia fueron los borceguíes de cuero, material que pesa y se arremanga cuando se moja. De ahí la frase pie de trinchera. “El cuero ceñía y apretaba”, explicó Benítez. Después de Malvinas llegaron los borceguíes tácticos forrados que protegen contra la humedad y el agua.

“Aprendimos, tenemos la historia de una guerra muy cruel en la que no hay vencedores, siempre se pierde”, relató.

 

LLUEVE EN SUS OJOS. Lorena Benítez tiene 28 años y es la hija mayor de Jorge. Su nombre pudo haber sido Malvina Soledad. Pero no.

El conflicto de Malvinas fue, durante sus primeros años, sinónimo de silencio y miradas.

“Mi papá nunca habló en mi casa de Malvinas. Con mi hermano, de 25 años, nunca le preguntamos nada porque nos parecía un tema incómodo”, afirmó. Aún así, desde el silencio, acompañaron cada gesta y acto. Lorena cuenta la historia que le contaron el silencio y las miradas de su padre.

“Por lo general cada 2 de abril llueve y tenemos recuerdos de cuando estaba el avión en el Patito Sirirí. Llovía e íbamos igual, los dos, prendidos de las manos de papá. Cantábamos efusivamente la marcha de las Malvinas. Nunca le preguntamos: che, papi, qué pasó o qué hiciste, cómo estuviste. Nunca”.

Lorena recordó: “Con el paso del tiempo empezamos a escuchar”. Cada 2 de abril, en la escuela a la que iban, su papá daba una charla. “Fuimos creciendo y entendiendo mejor lo que a él le pasaba”, reconstruyó.

 

SILENCIO OBLIGADO, DESDE EL DOLOR. Lorena cuenta que a su papá, hace unos 5 años, el acto, la mochila de la semana de Malvinas y el discurso lo emociona, le tiembla la voz al hablar. “Hoy sienten el respeto por lo que significa ser veterano de Malvinas, haber sobrevivido. Muchos ya no están. El año pasado, en marzo, falleció Cástulo Sisneros quien fue subdirector de la Dirección de Veteranos de Malvinas. Se va a inaugurar un polideportivo con su nombre en Paraná V”, anunció.

De chica, en la escuela, cuando le decían que las Malvinas son inglesas, le hervía la sangre, volvía llorando. Su papá le enseñó, con amor, lo que es la Patria.

“Mi papá me decía que no tenía que darle importancia porque ellos no tenían la educación que a mí me daban ni la suerte que tenía yo: mi papá había ido a las Malvinas, conoció la historia y volvió”, precisó.

En el acto de los 30 años, la emoción fue más fuerte. “Todos los hijos fuimos, de sorpresa, a la vigilia del 1º de abril a la medianoche en el monumento a los caídos, en la Plaza de las Colectividades. Hicimos remeras, antorchas, palabras: un regalo. Emociona verlos desfilar con la bandera”, reveló.

Sobre los silencios, la mirada, el dolor acallado que sale de a poco a la superficie, Lorena contó: “Todos los hijos de los que fueron a Malvinas nos conocemos. Cuando nos juntamos para el acto sorpresa, nos preguntamos si nuestros padres hablaban de Malvinas en casa. Y compartimos, respetando, los silencios y las miradas. Aprendimos a entender cada mirada, cada silencio, cada lágrima de esos hombres que muchas veces se aíslan y están solos”.

 

PATRIA. La querida perla austral caló hondo. Lorena contó un recuerdo de su papá. “El veterano Jorgito Frickel, cuando iban a las escuelas a dar charlas, llevaba una caja con banderitas y le daba una a cada chico y le decía: cuidala y respetala porque la bandera te hace grande. Ellos imponían la Patria del lado del amor, no de la obligación”.

A la hija de Jorge Valentín Benítez, la historia le llegó por la sangre. Haber leído un libro de carta de los soldados rasos que pasaban frío, hambre, la instó a chocar con la desigualdad entre los oficiales y los soldados. Esa lectura que no pudo terminar le hizo reflexionar que “si ellos hubieran estado bien, habrían regresado más, la respuesta habría sido otra, quizás habrían ganado”.

La historia se hizo relato en la voz de las enfermeras que volvieron, en el recuerdo de quienes estuvieron en la línea de fuego, en los familiares que esperaban los regresos.

 

Malvinas ayer, hoy y por siempre

El acto en Paraná de la semana de Malvinas, a 35 años, se extiende desde el lunes 27 de marzo al domingo 2 de abril.

El lunes 27 de marzo, en la Plaza 1º de Mayo, a las 8 se izará la bandera nacional con el acompañamiento de alumnos de distintas instituciones educativas. A las 17 será inaugurada la muestra de fotografías. Media hora después, tras el arrío de la bandera, se entonará el himno y la marcha de Entre Ríos, con palabras alusivas, la bendición de la muestra, corte de cinta. Actuará la banda de la Fuerza Aérea y a las 21 cerrará la exposición.

El martes 28 de marzo a las 8 se izará la bandera nacional, en la plaza alusiva. Luego será la apertura de la muestra con un desayuno malvinero. A las 9 se izará la bandera en el Museo Histórico de Entre Ríos Martiniano Leguizamón. A las 18 será el arrío de la bandera y a las 21 el cierre de la muestra con la participación de la banda del Ejército Argentino. El miércoles 29 de marzo la actividad se repite, con la actuación, a las 21, de la banda de la Policía de Entre Ríos. El jueves 30 de marzo se izará la bandera nacional en la Plaza 1º de Mayo a las 8, a las 8.30 abrirá la muestra con un desayuno malvinero. A las 10 se inaugurará un cartel a la entrada de la ciudad con la banda de la Fuerza Aérea. A las 18 se arría la bandera y actúa la banda de Policía de Entre Ríos. A las 19 en Casa D’Italia disertarán descendientes de San Martín. A las 21 cierra la muestra con la banda de la Fuerza Aérea.

El viernes 31 de marzo en la Plaza 1º de Mayo se izará la bandera a las 8 que será arriada a las 18. Tras el desayuno malvinero a las 8.30 abrirá la muestra que cerrará a las 21 y el cierre será a las 21.30 con la banda de la Policía de Entre Ríos y sonido.

El sábado 1º de abril a las 8 se izará la bandera, a las 8.30 se abrirá la muestra con un desayuno malvinero. A las 11.30 en la Plaza de la Confederación se pegarán calcomanías en vehículos oficiales de la Municipalidad de Paraná. A las 13 se hará el retiro de los vehículos desde la plaza al monumento a los caídos. A las 17.30 se clausura la muestra y a las 18 se arría la bandera nacional y se hace el traslado al lugar de la vigilia. A las 21 habrá un concierto de bandas.

El domingo 2 de abril a las 8 la bandera se izará en la Plaza 1º de Mayo con banda militar y guardia de honor. Se ornamentará la plaza. Se hará un desayuno en el Centro de Veteranos de Guerra de Paraná, en Montevideo 266. A las 8.30 se inaugurará el museo. A las 9.15 en el Cementerio Municipal se hará una ofrenda floral de parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, la Municipalidad y la Provincia. A las 10.30 será el acto principal y desfile frente al monumento a los caídos. A las 14.30 desde el Túnel Sublfuvial Hernandarias – Silvestre Begnis saldrá el maratón Malvinas, organizado por el Centro de Veteranos de Guerra de Paraná, que finalizará en la Plaza de las Colectividades. El día continuará con paseo en barco, la apertura del museo itinerante en la II Brigada Aérea de 10 a 19 y una misa en la Catedral Metropolitana, a las 19.

 

LETRA Y MÚSICA

La Marcha de las Malvinas es una canción oficial de la República Argentina compuesta en 1940 y dedicada a la reivindicación argentina de soberanía sobre las Islas Malvinas. Es entonada y escuchada en las escuelas y en los actos oficiales cada 2 de abril, en conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

El 2 de abril de 1982 se inició la Guerra de las Malvinas. Hasta el 2001, se celebraba el 10 de junio de cada año, conmemorándose la designación de Luis Vernet como primer gobernador argentino en las islas en 1829.

El 9 de julio de 1939, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz, se creó la Junta de Recuperación de las Malvinas con el objetivo de contribuir a la difusión y conocimiento del tema entre la población; entre otras actividades organizó un concurso poético musical. El 3 de enero de 1941 se dio a conocer la composición ganadora en un acto público en el Salón Augusteo de Buenos Aires: Marcha de las Malvinas, por José Tieri y Carlos Obligado.

Tuvo especial difusión por los medios de comunicación durante la guerra contra Gran Bretaña en 1982 por la recuperación de las islas.

Desde la presencia argentina en Puerto Argentino, capital de las islas, en 1982 y hasta la actualidad en modo de reclamación de soberanía, se canta: «Brille, ¡oh patria!, en tu diadema la querida perla austral».

El 2 de abril de 2015, con motivo del 33° aniversario del inicio de la guerra, el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur a través del decreto 719/15 estableció que la marcha sea transmitida todos los días en todas las estaciones de radio y canales de televisión de la provincia al inicio de las emisiones, a las ocho de la mañana, o luego de transmitir el Himno Nacional Argentino, si emiten las 24 horas.

A finales de abril de 2015, la Cámara de Diputados de la provincia de Salta anunció que tratará un proyecto que obliga cantar la marcha al finalizar los actos escolares, institucionales y oficiales. El 5 de mayo fue aprobado por la cámara de diputados provincial, y luego el proyecto pasó al Senado provincial para buscar su sanción definitiva. A principios de junio, la Comisión de Educación y Cultura del Senado salteño aprobó con modificaciones el proyecto de Ley en revisión. En las modificaciones se agregó que será obligatorio en los actos escolares de los establecimientos educativos de todos los niveles y modalidades de Educación Formal y No Formal del Sistema Educativo. El proyecto volvió a la cámara de Diputados para su revisión.

 

Marcha de las Malvinas 

Tras su manto de neblinas,

no las hemos de olvidar.

"¡Las Malvinas, Argentinas!",

clama el viento y ruge el mar.

 

Ni de aquellos horizontes

nuestra enseña han de arrancar,

pues su blanco está en los montes

y en su azul se tiñe el mar.

 

Por ausente, por vencido,

bajo extraño pabellón,

ningún suelo más querido;

de la Patria en la extensión

 

¿Quién nos habla aquí de olvido,

de renuncia, de perdón?

¡Ningún suelo más querido,

de la Patria en la extensión!

 

¡Rompa el manto de neblinas,

como un sol, nuestro ideal,

las Malvinas, Argentinas

en dominio ya inmortal!

 

Y ante el sol de nuestro emblema,

pura, nítida y triunfal,

brille ¡oh Patria! en tu diadema,

la querida perla austral.

 

Coro

¡Para honor de nuestro emblema,

para orgullo nacional,

brille ¡oh Patria! en tu diadema,

la querida perla austral.

 

Letra: Carlos Obligado

Música: José Tieri

 

Una foto de los años de juventud, los recuerdos y la carta en una botella.

El reconocimiento y la memoria agradecen las vidas entregadas por amor y defensa a la Patria.

A Lorena Benítez, la hija mayor, no le contaron la guerra de Malvinas: la lleva en la sangre.

Una de las imágenes compiladas que serán exhibidas durante la semana de Malvinas, en la Plaza 1º de Mayo de Paraná.

Benítez aprendió, y enseña, que la guerra es cruel y no hay vencedores ni vencidos, siempre se pierde.

Visto 524 veces Modificado por última vez en Martes, 28 Marzo 2017 00:42

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